¿EXISTIMOS REALMENTE?


Si miramos a nuestro alrededor y nos preguntamos de qué está “hecha” la realidad seguro que nos viene a la mente el recuerdo de las clases de física cuando estudiábamos los elementos que formaban el átomo. Y aunque estas partículas son realmente diminutas nos las imaginamos como el “polvillo” esencial del universo que nos rodea, algo tangible de identidad definida y precisa que es la base de todo cuanto existe.
La preocupación por saber de qué estaba formada la realidad ya la tenían los filósofos griegos desde varios siglos antes de Cristo y especulaban sobre la existencia de pequeñas partículas elementales  e indivisibles, que como diminutos ladrillos, formaban la esencia de todo el universo, desde las más lejanas estrellas a las cosas más cercanas como la tierra, el agua, el aire y los seres vivos. Fue Demócrito quien las denominó átomos, que significa “sin partes”.


En el siglo XIX,  más de dos mil años después, los científicos creyeron encontrar esta pequeña pieza esencial de la realidad y denominaron átomo a unos elementos que ellos consideraban indivisibles e indestructibles cuyas uniones daban lugar a todas las sustancias conocidas, pero... ¡se equivocaron! porque un siglo después descubrieron que el átomo se podía dividir en otras partículas aún más pequeñas (lástima que hubiesen elegido el nombre erróneo) y aparecieron los protones, neutrones y electrones. Y esta vez pensaron que sí, que habían encontrado la partículas primordiales, pero… ¡volvieron a equivocarse!


En la segunda mitad del siglo XX, se descubre que los protones y neutrones no eran ni tan elementales ni tan indivisibles ya que estaban formados por unas partículas aún más pequeñas denominadas quarks. Poco tiempo después, gracias a los avances tecnológicos, aparecen nuevos elementos indivisibles como los neutrinos, los muones, taus… ¡la locura! 

Toda la realidad se puede reducir a su más pequeña unidad que son las partículas elementales, incluso aquellas manifestaciones que no solemos apreciar como una parte de ésta; como las fuerzas de la naturaleza.
Bueno, bueno… aquí va fallando algo, ¿no? ¿dónde queda el romanticismo de los antiguos griegos y su única partícula elemental y pura? ¿cómo pueden existir tantas y tan diferentes partículas elementales si la realidad es sólo una? ¿acaso no debería existir algo común a todo cuanto existe? ¿una única partícula?


En 1970, un grupo de físicos descubrieron en una antigua fórmula matemática creada por Euler, que la fuerza nuclear fuerte podía explicarse con toda exactitud mediante unas partículas elementales muy peculiares porque en realidad eran diminutas cuerdas que vibraban. En 1984, los físicos Green y Schuarz demostraron, tras 12 años de investigación, que las cuerdas podían abarcar  las cuatro fuerzas y todo tipo de materia, nacía la   Teoría de Cuerdas  … 

¿que significaría este descubrimiento?

Bien, si como mencionamos antes, en la mente de todos está la creencia de que la realidad está formada por pequeños “puntitos” tangibles, esta teoría nos propone que todo cuanto existe está formado por un cuerdecilla, en forma de lazo, que vibra en más de cuatro dimensiones. Dependiendo de como oscile daría lugar a  un electrón, a un fotón, a un quark … como si cada partícula fuera una música con una “partitura” distinta que es la esencia de su verdadera identidad.


Teoría de Cuerdas
El tamaño de las cuerdas sería tan diminuto que si agrandásemos un átomo a las dimensiones del sistema solar éstas tendría el tamaño de un árbol.








La única diferencia entre nuestras partículas y las que transmiten las fuerzas está en el modo en el que vibran.

La tremenda conclusión a la que llegamos es que la realidad no es algo sólido, algo “real” sino solo una vibración, un “sonido” interpretado por las auténticas partículas elementales e indivisibles llamadas cuerdas que estarían presente en todo, incluso en nosotros mismos, por lo que…¿existimos realmente?







Os recomiendo que echeis un vistazo a esta interesante introducción al documental "El Universo Elegante" donde se expone la teoría de cuerdas.






Referencias:
"El Universo Elegante". Brian Greene. DRAKONTOS BOLSILLO. 2006