¿ALGUIEN HA VISTO UN LINDO GATITO?

Si la realidad nos ha sorprendido por sus “rarezas” a escala microscópica, esto no ha hecho más que empezar. En el siglo XX los físicos demuestran que tanto las partículas elementales como los átomos y las moléculas cumplían una extraña paradoja: la  misteriosa cualidad de ser onda y partícula al mismo tiempo.
Bien, parece que ahora tan sólo tenemos que asimilarlo y aceptarlo como parte de una realidad inesperada y extraña… pero, ¡no queda aquí la cosa!

Volvamos al experimento de la doble rendija de Young. Como se comentó en el artículo “¡Malditas Interferencias!”, tanto fotones como electrones podían pasar por ambas rendijas a la vez y proyectaban su consabido patrón de interferencia al llegar a la última pantalla. Pues bien, para refinar más el experimento, los científicos decidieron poner un detector en cada rendija para saber qué sucedía en cada una de ellas… ¿Y QUE SUCEDIÓ?



Que cada partícula decidió entrar por una de las dos rendijas y no por ambas, es decir, no se comportaron como ondas, siguieron siendo partículas ¡como si supieran que las estaban observando! y como consecuencia el patrón que se obtuvo en la última pantalla no fue el de interferencia de las ondas. ¿Qué patrón apareció entonces? Pues el que se hubiera obtenido si el experimento se hubiera realizado con canicas o cualquier elemento tangible: dos franjas de impacto paralelas.



En este vídeo encontrarás una divertida y clara explicación




¿QUE SIGNIFICA ESTO?
Niels Bohr
Bien, los científicos dan varias explicaciones ¡la cosa no es para menos! su sentido de la realidad empieza a tambalearse y no todos están de acuerdo a la hora de interpretar lo que ven. Para resumir hay que decir que existen varias teorías, una de ellas es la interpretación de Copenhague que se debe a los científicos Niels Bohr y Werner Heisenberg, del Instituto de Física Teórica de Copenhague.
Para ellos,  las partículas del experimento de Young se encuentran difuminadas en una "onda de probabilidad", es decir, que se hallan en todos los lugares probables al mismo tiempo, pero al ser observadas se las obliga a “elegir” una de esas posiciones, o lo que es lo mismo, a entrar por una de las rendijas. El acto de observar provoca el "colapso de la función de onda", es decir, que las probabilidades se destruyen y sólo queda una realidad de entre todas las posibles. Por lo que, mientras que las partículas no son observadas NO EXISTEN, lo que existe es un “conjunto de probabilidades”.



¿QUE SUPONE ESTA INTERPRETACIÓN?
Pues que, PARA QUE EXISTA LA REALIDAD DEBE SER OBSERVADA.

A pesar de lo extraordinaria que pueda parecer la interpretación de Copenhague siempre ha sido la más aceptada por los científicos y en sus 70 años de vida aún no ha podido ser refutada.
Pero no todos estaban de acuerdo con esta idea. 

Uno de ellos fue el físico Edwin Schrödinger que en 1935 propuso un experimento mental (de esos que nunca se llevan a cabo en la realidad) conocido como “el gato de Schrödinger” que consistía en meter dentro de una caja opaca a un pobre gato, un aparato con un 50% de posibilidades de emitir una partícula radioactiva y un contador Geiger dispuesto de tal forma que si registraba la emisión de dicha partícula activara un mecanismo donde un martillo rompería una botella de gas venenoso. La cuestión es que el gato tenía un 50% de posibilidades de vivir o morir. 
Bien, pues para averiguar el resultado del experimento era necesario abrir la caja y observar dentro, pero, ¿qué sucede mientras no se abre? 


Pues que, según la interpretación de Copenhague, el gato debía estar vivo y muerto al mismo tiempo en una "superposición" de estados posibles y así permanecería hasta que alguien abriera la caja para ver que había sido del pobre gatito, momento en que se colapsaría la onda de probabilidad y se haría realidad uno de los dos estados. Al plantear esta paradoja, Schrödinger quería demostrar lo absurdo de una situación donde un gato pudiera estar vivo y muerto a la vez, pero…¿Acaso después de lo que hemos visto podemos “fiarnos” totalmente del sentido común?



 
Además de la de Copenhague, la mecánica cuántica ha aportado otras interpretaciones a este extraño comportamiento de la realidad. Para algunos físicos la observación implica a la conciencia y va más allá de obtener un conocimiento de la realidad mediante un detector, un aparato de medición o por el simple hecho de abrir una caja. Para otros, en cambio, el observador es un simple espectador de la realidad sin capacidad para influir en ella.  Si quieres leer más sobre estas interpretaciones sígueme en el enlace “Yo pienso,luego tu existes”.

El siguiente video es un episodio de la serie de televisión "Gritos en la noche" titulado "Si un árbol cae..." es una historia de miedo que plantea de forma curiosa el poder de la observación

1ª PARTE

2ª PARTE