LA HISTORIA INTERMINABLE I


Siguiendo con las causas físicas sobre el origen del universo, llegamos a un planteamiento diferente a los expuestos hasta ahora: el de los universos paralelos. La creencia de que existen otras personas idénticas a nosotros viviendo en mundos similares al nuestro, en alguna parte del tiempo y del espacio o en otras dimensiones, ha fascinado a la humanidad desde los tiempos más remotos.


Ya en la antigua Grecia, Anaximandro se planteaba la posibilidad de otros universos y, desde entonces, esa idea ha estado presente en la filosofía y en  el subconsciente colectivo, siendo plasmada en cientos de obras de ficción.




Sin embargo, toda las fascinación que nos aporta la idea de los universos paralelos puede quedar contrarrestada cuando es esgrimida como respuesta al misterio del “ajuste fino” de nuestro universo. Al existir infinitos mundos, ¿como podemos pensar que el nuestro es algo especial por su capacidad de albergar observadores? Todo ese derroche de precisión y ajuste quedaría reducido a una mera cuestión probabilística.






Max Tegmark
Pero, la idea de los universos paralelos es más compleja de lo que parece a simple vista. La ciencia ha llegado a especular con la existencia de una diversidad de ellos y los ha clasificado atendiendo a sus peculiaridades.  El cosmólogo Max Tegmark los catalogó bajo el término de  “Multiverso” en una jerarquía de cuatro niveles, cada uno de los cuales se expande sobre su nivel anterior.





El primer nivel parte de la teoría de la expansión y de que el universo es infinito, aunque al seguir siendo único,  no aporta nada nuevo sobre su origen, pero si nos muestra algo sobre sus peculiaridades:
Según la teoría de la inflación, a los 10-36 segundos del Big Bang, el universo experimentó una expansión ultrarrápida incrementando su tamaño de tal forma que a la fracción de segundo siguiente era 1070 veces más grande, naciendo las primeras partículas. 



Cuando la inflación terminó, el universo continuó expandiéndose a un ritmo mucho más tranquilo hasta alcanzar el tamaño actual, algo que sigue haciendo hoy en día a la misma velocidad y en todas las direcciones. Es decir, la teoría inflacionaria nos explica porqué el universo se está expandiendo, y que además, es mucho más grande de lo que nos imaginábamos.



Nuestro universo visible, es sólo una minúscula parte del universo total. La parte del universo que podemos ver (porque la luz ha tenido tiempo de volver hasta nosotros para iluminarlo) posee un radio que es el resultado de multiplicar la velocidad de la luz por la edad del universo, es decir, unos 46.500 millones de años luz. A este límite se le denomina Horizonte y más allá de él no podemos ver nada.
Ahora bien, la expansión del universo no sucedió en un punto determinado porque el universo no tiene centro (como hemos visto en entradas anteriores), lo que sucedió fue la expansión de todos los puntos al mismo tiempo, es decir,  podrían existir infinitas regiones del espacio igual a nuestro universo visible, pero que no podemos ver… ¿Qué quiere decir esto?




Al existir otras regiones del espacio semejante a la nuestra podría también  encontrarse otro planeta igual a la Tierra e infinitos doppelgänger (personas iguales a nosotros) con vidas distintas o parecidas e infinitas combinaciones. Pero,  estas regiones estarían muy, muy alejadas de la nuestra por lo que sería imposible podernos comunicar con ellas. A estos tipos de universos paralelos se les clasifican como nivel I.


El siguiente video corresponde al programa "Redes" y aquí se explica cómo es posible que haya una repetición de sucesos dentro de un mismo universo.






Si la cosmología inflacionaria  defiende que nuestro universo se formó mediante un periodo de expansión rápida de un diminuto trozo de espacio tras el Big Bang, podría suceder que otros trozos de espacio se hubieran inflacionado también a partir de otros Bing Bangs formando una serie de universos burbuja, que compartirían un mismo espacio vacío. Algunos de estos universos aparecerían y se extinguirían mientras que otros evolucionarían. 



Los universos se sucederían unos a otros indefinidamente. Estaríamos en un multiverso de universos clasificado como nivel II.
Las constantes físicas no tendrían que ser iguales en cada burbuja, cada una podría tener diferente número de dimensiones espaciales y temporales, así como, unas características iniciales diferentes. Como resultado de ello, algunos universos no podrían llegar a producir vida.

La Teoría M también nos describe la existencia de universos paralelos de este nivel. Dicha teoría necesitaba de una dimensión más (10 + 1) que la teoría de cuerdas y se averiguó que esta dimensión extra permitía que las cuerdas se estiraran hasta formar objetos parecidos a membranas que podían tener 3 o más dimensiones. 

Membranas alojando universos. Teoría M
Estas membranas tendrían unos bordes en forma de ondulaciones que les permitiría estar en constante movimiento. La existencia de membranas gigantes y dimensiones paralelas planteó la posibilidad de que nuestro universo estuviera alojado dentro de una de ellas en un espacio mucho más grande, donde podrían existir otras membranas con sus universos. Algunos de ellos radicalmente distintos al nuestro, otros podrían ser parecidos y todos ellos existirían en las dimensiones adicionales de la teoría M. Y aunque estos universos paralelos estarían separados por millonésimas de milímetro, no podríamos tocarlos nunca. 

Choque de membranas. Teoría M

Se cree  que nuestro universo fue el resultado del choque de dos membranas que dieron lugar al Big Bang, y también, es posible que la membrana que habitamos vuelva a chocar en el futuro originando un Big Bang nuevo.






En la siguiente entrada seguiremos con el multiverso de nivel III y IV que, como veremos, tienen unas particularidades muy distintas a estos dos niveles mencionados.


Referencias:

- Documental :"El Universo Elegante. Bienvenidos a la 11ª dimensión". Brian Greene