ELIGE TU PASADO


Como vimos en la entrada “Ni comienzo ni límites” Stephen Hawking consideraba el origen del universo como un suceso cuántico. Igualmente, en la entrada “Malditas Interferencias” comprobamos como el experimento de la “doble rendija” nos mostraba el misterioso comportamiento de las partículas en el mundo cuántico, por lo que, si se aplicara dicho experimento al universo, nos podemos encontrar con fenómenos realmente extraños. Esto es lo que hicieron Hawking y Hartle en 1983, sólo que en lugar de seguir la explicación de Copenhague, aplicaron la interpretación del físico Richard Feynman denominada “suma de historias”. 








Cada punto del universo tiene una coordenada en el espacio y en el tiempo, a ese punto espacio-temporal se le denomina “suceso”. Al avanzar estos sucesos en el tiempo se obtiene una línea espacio-temporal denominada “historia”. 
La interpretación de Feynman llevada al cosmos es posible porque en la “suma de historias” un suceso presente no tiene una relación única con un suceso en el pasado sino con una serie de posibilidades. Por ello, la “historia” que vemos depende de la configuración del experimento.
Así, puede ocurrir que en una historia la Tierra nunca se formara, otra donde Elvis Presley sigue estando vivo o que nunca sucediera la Segunda Guerra Mundial. Para Hawking y Hartle, el universo no ha evolucionado siguiendo una sola “historia”, sino todas las historias posibles cada una con su propia probabilidad. 

Sin embargo, las observaciones del universo HOY pueden determinar lo que sucedió hace 15 mil millones de años, es decir, su pasado no es inmutable porque ¡los observadores podemos elegirlo!


Pero… ¿cómo podemos hacer algo así?
Como vimos en la entrada “Creadores de Matrix” Wheeler realizó una variación del experimento de la “doble rendija” con “acción retardada” donde demostró que el experimentador puede influir en el pasado y cambiar, mediante la observación, la característica onda-partícula.



Dos particularidades sorprendentes tiene esta explicación de Hawking-Hartle sobre el universo: la capacidad de los observadores para elegir una historia posible y la influencia del presente sobre el pasado (retrocausalidad). 

La “suma de historias” de Feynman permite que cualquiera de ellas sea posible en el universo y mediante la observación podemos seleccionar las subclase de historias que tienen la propiedad que está siendo observada.
Hawking defiende que si pudiéramos ver el universo desde fuera no nos resultaría tan extraña esta idea ya que observaríamos cómo el presente influye en el pasado, igual que en el experimento de la doble rendija con elección retardada. Pero, desde el interior (la única posición a la que podemos aspirar los mortales) no podemos ver esta influencia.

Pero, existe un problema. Para poder desentrañar el pasado hay que sumar todas las historias posibles del universo, pero lo que resulta fácil para un fotón que parte desde una lámpara hasta nuestros ojos, para el universo es bastante más complejo.  Si consideramos A como el punto de partida y B como el tiempo presente, podemos definir éste último observando el universo, sin embargo, no podemos hacer lo mismo con el punto A porque no sabemos nada sobre el universo al principio del tiempo.
Pero, como vimos en la entrada “Ni comienzo ni límites” para Hawking y Hartle no existe un suceso origen del universo. Éste podría ser finito en su extensión y no tener límites temporales. Por eso, toda la información que se puede disponer del universo procede de las observaciones actuales y de que no existe un origen en el pasado.
Hartle nos da unas nuevas instrucciones para construir el universo:



Referencias:

- Revista New Scientist. "Exploring Stephen Hawking's Flexiverse" 20 April 2006