Por qué "Dioses"

Desde que Copérnico nos desalojara, hace 500 años, del centro del universo, y gracias al avance de la ciencia y la tecnología, hemos aprendido que tan sólo somos, en palabras del Carl Sagan, los habitantes de un pequeño “punto azul pálido” perdidos en un infinito de estrellas. En esta perspectiva, de distancias y tamaños, es lógico sentirse diminuto e indefenso. Somos como un grano de arena en una playa de gigantescas dunas en un universo al que les resultamos indiferentes. Pero, ¿qué pensaríamos de ese “humilde” grano si supiéramos que en él habitan seres capaces de comprender su tamaño, conocer la proximidad del mar y hacerse preguntas sobre todo cuanto les rodea? De repente, esa diminuta presencia pasaría a convertirse en algo muy valioso, casi sagrado. Si nos parecen insondables las grandes dimensiones espaciales, prueba imaginar cómo puede caber este gigantesco universo en la mente de una persona si el planeta en el que habita tan sólo tiene el tamaño de un grano de arena. Y aún así, tenemos cada vez más conciencia de todo cuanto nos rodea. Aunque suene poético, esto no es una ensoñación romántica, sino una realidad incuestionable. Este argumento nos debe servir para sentirnos orgullosos como especie, en lugar de triviales y acomplejados. 
Por eso me planteo ¿que es lo verdaderamente trascendente en el universo? ¿sus misterios o quienes preguntan sobre ellos? Los misterios “crecen” al ritmo en que el ser humano es consciente de su existencia.

Como decía el prestigioso físico John Wheeler, “somos el universo contemplándose a sí mismo”, no importa cómo de pequeña sea esa mirada, ni lo lejano que esté su horizonte, lo que verdaderamente importa es que detrás de ella existe la hermosa misión de comprenderlo todo. Esta búsqueda del conocimiento puede ser un camino tremendamente largo, tanto como la existencia de la humanidad, y si además está ligada a la del universo, nuestro tiempo puede ser “infinito”, tan sólo tenemos que procurar no extinguirnos. A través nuestra, el universo no sólo revelará sus secretos sino también su razón de ser, una verdad trascendente que va más allá de lo observable. Muchas personas se declaran agnósticas sobre esta posibilidad, pero yo, a pesar de todo, tengo fe en nuestra especie. Y así como, la mitología nos hablaba de los antiguos dioses dotados de poder y conocimiento, creo que, algún día, los seres humanos llegarán a ser

“dioses de la realidad”




El motor que impulsa al ser humano a buscar el conocimiento es su capacidad de asombro, por eso, este blog no va de ciencias, ni de filosofía, sino de los grandes enigmas que estas disciplinas encierran, para contagiar en los lectores esa perturbación placentera que produce lo oculto.
Vamos a adentrarnos por los laberintos de la consciencia, rastrearemos los secretos que encierra la “vida”, viajaremos al mundo de las cosas muy pequeñas y al de las muy grandes, analizaremos la posible naturaleza del “tiempo” y muchas otras historias… siempre de la mano de grandes científicos y divulgadores que tuvieron la valentía de reconocer el misterio cuando se encontraron con él y no dudaron en aventurar posibles respuestas, a veces no del agrado de la ortodoxia académica.

Sed bienvenidos